PARMENIO MEDINA PÉREZ.
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El sábado 7 de Julio del 2001 pasará a la historia como el día en que en
Costa Rica, por primera vez, fue asesinado un comunicador social.
Parmenio Medina murió en el ejercicio legítimo del derecho a la
libertad de información, prensa y expresión, lo cual se constituyó en el
móvil para silenciar su voz. 
Creador del famoso programa radial "La Patada", que desde el
humor crítico analizaba la realidad nacional, Medina no dudó en investigar y
denunciar hechos relacionados con la vida pública de autoridades políticas,
religiosas o empresariales. Sus 28 años como productor, periodista y
comunicador, amalgamaron su estilo genuino y su compromiso con la búsqueda de
la verdad.
En su trayectoria profesional anduvo por varias emisoras de radio, que lo
acogieron y lo desestimaron según la ocasión. Su oficio de comunicador no
estuvo en duda, su oficio de periodista sí.
Parmenio Medina, figura polémica en el periodismo costarricense, había
nacido en Colombia en 1939. En 1968 se trasladó a vivir a Costa
Rica y 4 años más tarde salió al aire la primera emisión del programa "La
Patada", que se transmitió ininterrumpidamente por 28 años, hasta el día
de su muerte.
Su gran contribución al periodismo la realizó desde la radio, a través del
drama, la denuncia documentada, la investigación rigurosa y una amplia dosis de
humor, lo que le dio al mismo su trayectoria, gran arraigo y estima
popular, así como críticos e iracundos.
Sus últimos programas denunciaron hechos que evidenciaban
irregularidades en la propiedad y usufructo generados por la emisora católica
Radio María de Guadalupe. Sus denuncias afectaron en esta ocasión, la
credibilidad del sacerdote Minor de Jesús Calvo, quien tenía a su cargo la
dirección de la estación y a las autoridades de la Iglesia Católica, por ser
Calvo uno de sus líderes más carismáticos. Esta denuncia polémica, dio como
resultado el cierre de la emisora por orden de la Conferencia Episcopal.
A raíz de esta denuncia periodística, Parmenio Medina enfrentó la censura
previa, por parte de la emisora Radio Monumental, desde donde transmitía
el programa desde hacía un año. Los empresarios alegaron que ¨La Patada¨
incumplió con la solicitud de eliminar referencias personales, amparados
en el contrato que estipulaba que la emisora podía calificar y revisar el
contenido del programa. La emisora Monumental declaró que su compromiso con los
anunciantes era primordial. Medina presentó un recurso ante la Sala
Constitucional , la cual falló a su favor, obligando a la radio a reincorporar
¨La Patada¨. Su asesinato impactó a la ciudadanía la cuál se lanzó
a las calles exigiendo respuesta. La Defensoría de los Habitantes convocó
a una marcha masiva que se realizó el martes 17 de julio 2001
NUESTRO GRUPO PARMENIO VIVE (PV) PRETENDE CONTINUAR CON LA LUCHA DE NUESTRO
MENTOR, Y DENUNCIAR DESDE ESTE MEDIO Y CON LA AYUDA DEL PUEBLO A TODOS LOS
CORRUPTOS (CHORICEROS) DE ESTE PAÍS.
NOSOTROS UN GRUPO MULTI DISCIPLINARIO Y PREOCUPADOS POR NUESTRO PAÍS
QUEREMOS DAR LA LUCHA DESDE ESTE MEDIO Y CON LA AYUDA DEL PUEBLO A ELIMINAR
ESTE FLAGELO.
OPINAR, DENUNCIAR, ESTORBAR, GENERAR POLÉMICA, INVESTIGACIÓN.
ACTIVISTAS DEL ESCUADRÓN ANTI-CHORIZO
“un asunto de cabeza" era en La
Patada y para Parmenio Medina sinónimo de inteligencia, de
discernimiento y racionalidad, de saber y conocer cualitativamente con
sabiduría humana profunda e integral en qué consistía lo principal e importante
de lo investigado y denunciado con su peculiar ironía y sarcasmo, ya fuese en
el ámbito deportivo o en otros de la vida social. "Un asunto de
cabeza", era saber y conocer lo principal y más importante que
estaba en peligro y se ponía en juego, y que había que denunciar para impedir o
señalarlo como algo moralmente indebido, incorrecto y perjudicial para la vida
social y democrática, y por lo cual La Patada se ocupaba de ello.
Sus denuncias, agudas e ingeniosas como fundadas y jocosas, lejos de
quedarse en la burla y la farsa grotescas, apuntaban con finura satírica y
humorística a la gravedad moral, a la densidad corrupta de los
"chorizos" denunciados (por el escuadrón antichorizo), con el
propósito de crear en los radioescuchas conciencia, indignación y repudio
moral. La suya no era una labor policíaca o fiscalizadora con fines judiciales,
menos aún moralista, puritana o chismosa, sino eminentemente moral y ético,
ilustradora y formadora de conciencias que robustecieran los valores y
principios del costarricense como ser libre y honesto. Por eso, lo que hacía
era, es y será siempre "un asunto de cabeza", puesto que la dimensión
y la densidad moral deriva esencialmente del juicio práctico de la recta razón
que juzga los actos humanos como buenos o malos según humanicen o deshumanicen
a quienes los cometen y a quienes afectan, incidiendo generalmente en la
sociedad
Levanta la bandera del escuadrón
anti-chorizo
Los corruptos y
cobardes asesinos materiales e intelectuales podrán haber asesinado su cuerpo
físico pero no su pensamiento, sus ideales ni su verdad. El fue el mástil que
durante muchos años sostuvo el estandarte de la dignidad. Pero en vez de uno,
muchos mástiles más deben levantar más alto y más fuerte esa bandera del
"Escuadrón antichorizo".
Frente a esta arremetida de la muerte
respondamos con la lucidez del pensamiento claro, valiente, crítico, serio y
abierto, con la solidaridad efectiva, permanente y militante, con la
resistencia radical frente a los señuelos de la vida fácil e inconsciente, de
la actitud frívola e indiferente.
Larga vida a la memoria y al ejemplo de Parmenio Medina.