FARC
Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, FARC. Se describen como un
ejército del pueblo. Pero a los ojos del mundo
y de la mayoría de los colombianos-, se trata de una organización
terrorista que se financia con la extorsión, el secuestro y el narcotráfico.
FARC-EP ("Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del pueblo")
Son la más antigua agrupación insurgente de Colombia. Este grupo guerrillero constituyo
un ejército profesional integrado aproximadamente por 12,000
combatientes. Sus mayores acciones armadas se concentran en los departamentos
de Putumayo, Huila, Nariño, Cauca y Valle del Cauca. Esta guerrilla surge
en 1964 y es dirigida por un secretariado de nueve miembros, bajo el comando de
Pedro Antonio Marín, conocido como Manuel Marulanda o "Tirofijo". En
comunicados a la opinión publica las FARC-EP afirman que su objetivo es acabar
con las desigualdades sociales, políticas y económicas, la intervención militar
y de capitales estadounidenses en Colombia, mediante el establecimiento de un
Estado marxista-leninista y bolivariano.
Las FARC hoy son
consideradas un grupo terrorista por los países de: Alemania, Austria, Bélgica,
Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia,
Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países
Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Estados
Unidos.
Sus operaciones,
intermitentes, pueden llegar a abarcar el 80% del territorio
colombiano y se realizan de acuerdo a necesidades operacionales y de
movilización de este grupo. Las FARC también tienen presencia urbana (frentes
urbanos, conocidos como milicias o células) en varias ciudades colombianas,
particularmente en zonas pobres o marginales. Sus acciones se caracterizan por
utilizar medios y armas no convencionales y prohibidos por la convención de
Ginebra y las Naciones Unidas.
En 1953 el General
Gustavo Rojas Pinilla tomó el poder y buscó llevar a su fin la época de La
Violencia bipartidista. Por medio de las amnistías, cerca de 5.000 guerrilleros
liberales dejaron las armas.
El Partido Comunista
Colombiano (PCC) desconfió de la amnistía de Rojas Pinilla y se negó a entregar
las armas, si bien hay grupos que se declaran conformes con la amnistía.
Durante las negociaciones varios de los grupos comunistas que seguían en armas
se concentraron en Sumapaz donde, según su versión de los hechos, fueron
atacados por fuerzas militares que usaron helicópteros y Napalm provisto por el
gobierno de los Estados Unidos a través de la CIA.
Estas guerrillas
comunistas y varios liberales radicales de los cuales hacia parte el actual
comandante de las FARC Manuel Marulanda, también conocido como
"Tirofijo", se retiraron hacia el sur, en la región de Marquetalia,
donde establecieron lo que llamaron una "zona liberada".
Seguido crearon zonas
similares en El Pato Caqueta, Riochiquito Cauca, Guayabero y el sudoeste de
Tolima. Miles de campesinos acosados por bandoleros y en algunos casos por el
ejército colombiano se establecen en las llamada "zonas liberadas",
por lo que surgió una administración civil además de la armada. Surgen
discrepancias teóricas y algunos grupos tratan de establecer una estrategia
guerrillera ofensiva. Hecho por el cual fracasan el MOEC (Movimiento de
Obreros, Estudiantes y Campesinos), el FUAR (Frente Unido de Acción
Revolucionaria) y el Movimiento Vichada. El PCC asienta su estrategia basada en
la autodefensa armada y el ejemplo de las "zonas liberadas".
Entre 1956 y 1958
liberales y conservadores llegan a un acuerdo de reparto del poder con la
intención de frenar la violencia bipartidista después del Bogotazo de 1948, y
se crea el Frente Nacional. El nuevo régimen, en medio de la Guerra Fría,
considera que se debe poner fin al experimento comunista y califica a las zonas
liberadas de "repúblicas independientes", al estar fuera del control
y jurisdicción de la administración nacional.
Las guerrillas
comunistas consideran que esta expresión fue elegida por el gobierno para
acusarlos de separatismo y apelar al patriotismo de los colombianos en su
contra. En la década del 1960 se articula el Plan Lazo con ayuda de Estados
Unidos, cuyo desarrollo comienza en 1962, pero a pesar de varios avances
fracasa en Marquetalia. En 1964 se inicia la segunda ofensiva contra El Pato.
Miles de soldados del
gobierno (según fuentes militares participaron 1.600), consiguen entrar en las
zonas.
El 27 de mayo
de 1964, 16.000 soldados se tomaron la población de Marquetalia con el objetivo
de recuperar lo que se consideraba como un "bastión revolucionario"
que contaba con su propia organización de gobierno.
Muchos de quienes vivían en Marquetalia eran antiguos miembros de las
guerrillas creadas por el Partido Liberal en el período conocido como La
Violencia, que enfrentó a liberales y conservadores con un saldo de más de
200.000 muertos.

Entre los campesinos que huyeron de la ofensiva se encontraba Manuel Marulanda
Vélez, quien se convertiría en el jefe máximo de las FARC.
Quienes resistieron el ataque se reorganizaron en guerrillas móviles que dos
años más tarde se unieron en el "Bloque Sur" de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC).
La
particularidad de las FARC es que tienen como origen la terrible violencia
colombiana de los años cincuenta, y no el ejemplo que dio la revolución cubana
de la posibilidad de acceder al poder por la vía armada, como ocurrió en el
resto de América Latina en los años sesenta. Eduardo Pizarro
Las FARC-EP
son la guerrilla más antigua y numerosa de América Latina. Fundada después de
la ofensiva que, "con el fin de reafirmar la autoridad del llamado Frente
Nacional", el ejército colombiano realizó en 1964 contra la
"República de Marquetalia", una de las comunidades autónomas creada
por grupos armados comunistas y liberales radicales a finales de la cruenta
época de La Violencia que siguió al Bogotazo en 1948.
Durante sus primeros
años de existencia, las FARC-EP tenían un carácter exclusivamente rural
y limitado a acciones relativamente esporádicas en pequeñas zonas de
influencia, primando todavía el componente de autodefensa campesina. El
gobierno colombiano intento varios operativos militares para acabar con el
grupo guerrillero, que al final, al no ser sostenibles en su duración y al no
estar acompañados de una mayor presencia estatal en las zonas afectadas, no
lograron su fin.
En junio de 1964,
Marulanda y unas docenas de hombres, dispersados por la acción militar, se
internaron en la selva y el 20 de julio de 1964 se reunieron para crear
oficialmente el llamado Bloque Sur, la primera insurgencia guerrillera del
Partido Comunista en Colombia, de donde nacerían las FARC-EP (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia - Ejercito del pueblo). El 5 de mayo de 1966,
la Segunda Conferencia del Bloque Sur oficializa la conformación de las FARC-EP
como brazo armado del partido comunista.
Así, la guerrilla de
las FARC-EP ha mantenido hasta la actualidad una insurgencia armada
contra el Estado colombiano (El conflicto colombiano es calificado por varios
analistas como guerra civil, sin existir consenso al respecto ni en Colombia,
ni en el mundo). Es probablemente el conflicto bélico más antiguo del mundo
junto con los desarrollados en Birmania y Cachemira.
Hasta la década del
ochenta, las FARC crecieron de manera relativamente lenta; contaban con entre
1.000 y 3.000 hombres. En la Séptima Conferencia del 4 al 14 de mayo de 1982,
bajo el mando del líder político "Jacobo Arenas", se plantearon
varias directrices estratégicas nuevas y se reafirmó el principio de la
"combinación de todas las formas de lucha", la política y la armada.
A partir de ese
momento las FARC se auto nombran "Ejército del Pueblo" (FARC-EP) y se
plantea la política del desdoblamiento de frentes, con objetivo duplicar el
número de integrantes y se fijan fechas para una futura toma efectiva del poder
en los años noventa.
En la séptima conferencia nacional de las FARC celebrada en 1982, las FARC se
añaden a su sigla la de Ejércit
o del Pueblo, FARC-EP, replanteando
su accionar militar.
En ese momento pasa de ser una pequeña guerrilla a una fuerza organizada en
bloques y frentes, bajo el mando de un Estado Mayor y un secretariado.
Según Eduardo Pizarro, "las FARC pasan de una mentalidad defensiva a una
ofensiva".
Aspiraban a crear un ejército de
unos 60.000 hombres en armas que se desplegaría a través de la cordillera
oriental tratando de dividir en dos el país y tendría a la capital como el
centro de ese despliegue estratégico. El objetivo fundamental era la toma de la
capital. Alfredo Rangel
Se produce también un
rechazo a toda relación con el emergente fenómeno del narcotráfico y de sus
cultivos, pero gradualmente durante los años 80s se termina aceptando porque en
los campos se constituye en una actividad creciente. Se establece
gradualmente el cobro de impuestos a productores y a narcotraficantes como
fuente de financiación, mediante el llamado "gramaje". (Finalmente se
pasaría del gramaje a la participación completa en todo el proceso de producción
de drogas, desde la siembra hasta la exportación, pasando por su
procesamiento).
El 28 de mayo de
1984, tras una reunión de los líderes de los 27 frentes y del estado mayor, se
establece un alto el fuego, como parte de los acuerdos firmados con el gobierno
de Belisario Betancourt (Acuerdos de Cese al Fuego, Tregua y Paz, conocidos
como los Acuerdos de la Uribe).
Este intento de
negociación fracasó debido en gran medida a dos elementos: las violaciones del
cese de hostilidades por las dos partes, y la violencia política de sectores de
la extrema derecha, entre ellos líderes políticos locales y varios miembros de
las Fuerzas Armadas, asi como actores de izquierda, incluyendo entre ambas
partes (derecha e izquierda) algunos mandos importantes, y de los narcotraficantes.
A pesar de un intento
inicial de miembros de las diferentes guerrillas por llegar a un acuerdo con
Pablo Escobar, entre otros narcotraficantes, eventualmente se rompen los
contactos formales debido a los secuestros de familiares y amigos de los mismos
por parte de los insurgentes.
El narcotráfico,
posteriormente también en guerra frontal contra el estado para impedir el
inicio de la posible extradición de sus miembros a Estados Unidos, decide tomar
venganza contra la guerrilla y los campesinos simpatizantes, financiando
escuadrones privados a partir de sus propios grupos de sicarios, incluyendo
también la participación de asociaciones de ganaderos y propietarios rurales
(terratenientes), contando además con la colaboración de varios militares del
Ejército colombiano, tanto directa o indirectamente, constituyendo los inicios
de los grupos conocidos actualmente como autodefensas o paramilitares (que,
desde 1997, se unirían en torno a las AUC).
La violencia cobró
las vidas de importantes políticos tanto del establecimiento legal tradicional
opuesto al narcotráfico, entre ellos el ministro Rodrigo Lara Bonilla, como de
numerosos miembros de la izquierda legal en particular del entonces
recientemente fundado partido legal de las FARC-EP: la Unión Patriótica (UP). erida]
Este movimiento, a pesar de las intenciones iníciales de incluirlo dentro del
estrategia de la "combinación de todas las formas de lucha", no fue
exclusivamente un órgano de las FARC-EP, pues con el contó con participaciones
de movimientos civiles, sindicales y obreros con diferentes intenciones.
Eventualmente, varios dirigentes de la UP llegaron a no estar de acuerdo con el
accionar armado de las FARC-EP y pedían mantener la vía política a pesar de la
nueva ola de violencia desatada, criticando tanto al gobierno como a las
FARC-EP por no hacer más intentos de controlar la situación. La UP como tal
siguió insistiendo en seguir con la vía política, hasta prácticamente su
exterminio, del cual se dan diversas cifras, de entre 2.000 a 4.000 militantes
asesinados o desaparecidos. Al interior de las FARC-EP se consideró que perdió
su vigencia en ese momento.
En septiembre de 1987
todos los grupos guerrilleros operativos (el M-19, las FARC-EP y el ELN) se
constituyeron en Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), buscando
coordinar tanto las acciones armadas como las negociaciones de paz hacia el
futuro. Este intento tuvo muy poca eficacia y eventualmente se dividió. El M-19
acabó firmando la paz, y las FARC y el ELN actuaron completamente separados, si
bien posteriormente se realizaron acciones conjuntas en casos específicos.
El 9 de diciembre de
1990, día de las elecciones para la Asamblea Constituyente, el ejército, sin
previa declaratoria expresa de guerra y cuando informalmente todavía se
continuaba el proceso de dialogo, lanzó una ofensiva contra Casa Verde, sede
del Secretariado Nacional de las FARC-EP, pero fracasó y obtuvo pocos
resultados. El gobierno colombiano argumentó que se tomó esa medida porque las
FARC-EP no habían cumplido con sus compromisos, ya que todavía realizaban
actividades delictivas y no se habían acogido a vía negociada. Fruto de los
acuerdos políticos y contactos con otras guerrillas fue la desmovilización de
varios grupos armados en 1991, proceso en el que no participaron las FARC-EP.
La gran mayoría de los desmovilizados, si bien no recibieron contrapartidas
específicas, fueron indultados, se incorporaron a la vida civil y no se les
siguieron procesos legales. Bajo la firma de la paz se desmovilizaron algunos
grupos (EPL, ERP, Quintín Lame, M-19), y pronto lo que quedaba de la
Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar comenzó una serie de negociaciones con
el estado. Ese mismo año murió el jefe guerrillero Jacobo Arenas.
El 3 de junio de 1991
se reinició el dialogo entre la Coordinadora y el gobierno, en territorio
venezolano (Caracas) y luego mexicano (Tlaxcala).] La guerra no se
detuvo y continuaron las acciones armadas por ambas partes. El proceso de
negociación se rompió en 1993 al no llegarse a un acuerdo. La Coordinadora como
tal desapareció no mucho después de ese momento, y los grupos guerrilleros
siguieron su lucha independientemente.
A inicios de los años
noventa, las FARC-EP disponían de entre 7.000 y 10.000 combatientes,
organizados en 70 frentes distribuidos en todo el país. En los años 1996 a 1998
las FARC-EP le propinaron al ejército colombiano una serie de golpes,
incluyendo toma de tres días a Mitú en el departamento de Vaupés. De esta
ultima resultaron un gran número de soldados prisioneros (actualmente esta
denominación no es aceptada debido a que el conflicto Colombiano no se ha
catalogado como una guerra civil), además de los cientos de civiles
secuestrados en otras acciones, y la percepción generalizada de que la
guerrilla estaba tomando la ofensiva en el conflicto, incursionando mediante
las tácticas de la guerra de posiciones. Por este mismo periodo en Colombia se
expandían los cultivos de las diferentes drogas y se organizaron amplias
marchas de campesinos cocaleros que paralizaron varias vías del sur del país,
en las cuales, según el gobierno, las FARC tuvieron alguna influencia en
ciertas regiones pero sin llegar a controlar a todo el movimiento cocalero. No
se ha investigado a fondo cuál sería o no su responsabilidad específica en
dicha situación.
En 1998, mediante
acuerdos con el gobierno del recién elegido presidente Andrés Pastrana, se creó
la zona de distensión, zona libre de presencia del ejército colombiano y de
funcionarios gubernamentales, extendida en 40.000 km² aproximadamente, en la
cual las FARC-EP hicieron presencia en cascos urbanos y se les acusa de asumir
de hecho, en algunos de éstos, la administración armada contra la población
civil(a pesar de que esto último no estaba contemplado en los acuerdos). Al
mismo tiempo, en los corregimientos como el Caguan se siguieron desarrollando
las actividades propias al estado democrático en cabeza del alcalde y diputados
elegidos mediante sufragio secreto y universal. El proceso de paz duro entre 1998
a 2002, pero a pesar de varios avances teóricos y documentales, las tensiones y
polémicas alrededor de la negociación no permitieron que se concretara el
proceso.
Las negociaciones,
que se llevaron a cabo en medio del conflicto, fueron declaradas terminadas por
el gobierno después del secuestro por parte de las FARC-EP de un congresista
colombiano que viajaba a bordo de un avión en febrero del 2002 por parte de la
columna móvil de las FARC-EP, Teófilo Forero, el último de una serie de graves
roces entre las partes.
El gobierno acusó a
este grupo guerrillero del uso de la zona de distensión para fortalecerse
militarmente, lanzar ataques, esconder prisioneros de guerra y secuestros y
realizar actividades relacionadas con el narcotráfico, además de incumplir las
condiciones pactadas entre las partes.
Estas acusaciones
fueron desestimadas por las FARC-EP, quienes a la vez acusaron al gobierno de
utilizar el proceso de dialogo para implementar el Plan Colombia y de esta manera
fortalecerse militarmente. En resumen, ambas partes se hicieron reclamaciones
mutuas acerca sobre su conducta durante las negociaciones y por su abrupta
finalización.
El gobierno de la
época mostró a la opinión pública fotografías aereas que mostraban campos de
entrenamiento armados instalados por las FARC en la zona (a pesar de que esta
zona se consideraba como zona "desmilitarizada"), asi como se dieron
a conocer denuncias de pobladores de la zona acerca del reclutamiento de
civiles por parte de las FARC (entre los cuales se incluían menores de edad
desde los 10 o 12 años, acción prohibida en todo el mundo).
Además de acciones
directas que realizaron las FARC contra la población civil, como el
envenenamiento de un acueducto en el departamento del Huila días antes de que
el gobierno finalmente terminara con las negociaciones [FARC envenenan
acueducto del departamento del Huila]
La llegada a la
presidencia de la República de Colombia de Álvaro Uribe, quien inicia la
implementación del Plan Patriota, implicó la intensificación de la guerra
contra las guerrillas, las cuales deciden promover un regreso a la estrategia
de guerra de guerrillas, para de esta manera conservar su estructura, a pesar
de estar sometidos a un alto grado de presión y de sufrir en el camino varias
derrotas tácticas, incautaciones de material logístico y deserciones masivas.
Hacia el año 2002,
según cifras del gobierno, el número de guerrilleros de las FARC-EP solía
estimarse en 18.000 hombres, y a inicios del 2005, según estas mismas cifras,
entre 12.000 y 13.000. Las mismas FARC-EP y sectores cercanos a ellos no suelen
mencionar cifras específicas, pero estiman que tendrían más de 20.000 hombres.
Durante el primer
período presidencial de Álvaro Uribe Vélez, no hubo contactos serios entre las
FARC-EP y la administración para hablar de paz. Posteriormente, continuaron
algunas esporádicas gestiones diplomáticas en pro de la realización de un
intercambio humanitario (conocido también como intercambio de prisioneros o
canje) entre las FARC y el gobierno colombiano.
Hasta la fecha, las
dos partes no han conseguido ponerse de acuerdo; para varios observadores,
ambas aprovechan la situación para promover sus distintos intereses políticos o
militares del momento, ante lo cual las partes en conflicto han recibido
numerosas críticas de la población civil nacional e internacional.
A inicios de febrero
del 2005, las FARC-EP emprendieron varias acciones armadas en el Urabá
antioqueño, con un saldo de más de unos 40 militares muertos y heridos, lo cual
fue interpretado como el posible comienzo de una renovada arremetida
guerrillera. Las FARC-EP sostienen que mantienen un gran potencial político y
militar.
El fin declarado por
las FARC-EP es el desarrollo de un proyecto revolucionario de carácter
marxista-leninista y bolivariano en Colombia, para así tomar el poder por las
armas y desde allí acabar con las desigualdades sociales, políticas y
económicas que existen en Colombia, además de buscar recobrar la soberanía nacional
ante lo que llaman "una creciente intervención de los Estados Unidos en
Colombia".
Sus métodos de
combate incluyen la guerra de guerrillas y combate regular convencional. Sus
actividades también incluyen los secuestros y la utilización de armas no
convencionales como cilindros bombas.
Asi como armas
químicas que violan el Derecho Internacional Humanitario, con serias
repercusiones contra la población civil.
Según estadísticas de
la Campaña Internacional
contra las Minas Antipersonales,
las FARC son los mayores sembradores de minas antipersonales en Colombia.
La Unión Europea y el
gobierno de Estados Unidos incluyen a las FARC-EP en la lista de organizaciones
terroristas, al igual que a la guerrilla del ELN y las AUC. Organizaciones de
Derechos Humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional no utilizan
el calificativo de terroristas para describir a las FARC-EP y a los otros
grupos, pero los consideran, al igual que a otros grupos ilegales y a las
fuerzas de seguridad, culpables de violar los derechos humanos y de atacar y
perjudicar indiscriminadamente a civiles.
Según Human Rights
Watch, las FARC han reclutado a niños, incluyendo a menores de 18 y 15 años.
Atropellándose completamente cualquier convención internacional referente a la
guerra.
Ataques a la población civil
"Existe un debate en la
comunidad nacional e internacional sobre cómo calificar este tipo de acciones
¿son acciones legítimas de guerra interna? o ¿son acciones de terror contra la
población civil?"
"Para los grupos guerrilleros colombianos, son formas legítimas en un
conflicto armado interno, para muchos observadores internacionales son actos de
terror contra la población civil".
"No existe una mirada única, pero yo considero que es una combinación
de ambas cosas, hay acciones guerrilleras que nos gusten o nos disgusten -y a
mí me horrorizan- son consideradas como legítimas de acuerdo con las normas de
los conflictos armados internos de Ginebra". Eduardo Pizarro
Las FARC han
utilizado carros o vehículos bomba en diferentes oportunidades, ocultando los
explosivos dentro de un vehículo posteriormente abandonado o engañando al
conductor del mismo para que lo transporte al lugar del atentado. En algunos
casos han hecho explotar dichos vehículos remotamente, matando al conductor y
causando daños a los transeúntes que por ahí se encuentren. Entre las variantes
de este tipo de atentandos se incluyen los animales bomba, carretillas bomba,
bicicletas bomba y otros. El gobierno colombiano y la comunidad internacional
considera todos éstos actos como atentados terroristas.
En algunos de los
casos existen dudas sobre los responsables de los atentados. En varias
ocasiones se ha llegado a acusarse inmediatamente a las FARC-EP, sin que se
haya comprobado plenamente su responsabilidad.
En otros, como la
masacre de Bojayá donde murieron 110 personas a causa de una bomba lanzada por
las FARC contra una iglesia donde se refugiaba la comunidad, las FARC
reconocieron "daño involuntario".
Recientemente, se han
presentado casos donde militares colombianos son investigados por la justicia
colombiana por su presunta participación en el montaje de falsos atentados en
la ciudad de Bogotá, la mayoría de los cuales habrían sido desactivados
presuntamente para presentarlos como "falsos positivos" en beneficio
de los involucrados.
Originalmente, los
guerrilleros de las FARC empezaron participando en el narcotráfico a través de
la creación de un "impuesto", el llamado "gramaje", sobre
los cultivos ilícitos, pertenecientes a los carteles de la droga, entre ellos
Pablo Escobar.
Actualmente, se
dedican de lleno al cultivo de droga, expulsando campesinos de grandes
extensiones de tierra para luego dedicarlas a la siembra de plantas para la
producción de narcóticos en laboratorios de propiedad de las FARC.
Este negocio se ha
constituido en una fuente primordial de financiación de las acciones de esta
agrupación.
El narcotráfico
El gobierno explica así la presunta relación entre las FARC y el
narcotráfico: "A comienzos de los ochenta, la siembra de coca en el país
llegaba a 13.500 ha; en el 2000 se había multiplicado casi por diez. El número
de guerrilleros de las FARC pasó de 1.190 en 1980 a 16.500 en el 2000. Se
deduce de lo anterior que la prolongación del conflicto armado tiene como
fundamento la autonomía adquirida por las FARC, sobre todo en el campo
financiero. Una de las más claras manifestaciones es la coincidencia geográfica
de las áreas de cultivo con las zonas donde las FARC concentran su mayor
poderío militar". (Observatorio del Programa Presidencial de DD.HH., 2001)
Las FARC afirman que "las FARC-EP, no comparte, no negocia, no
tienen relación con el narcotráfico y lo rechazamos por principios y por ética,
porque es incompatible con la democracia y la convivencia ciudadana".
(1997)